La muerte de una adolescente de 14 años bajo tutela de Conani volvió a colocar bajo escrutinio los controles internos de la institución, luego de que su directora ejecutiva, Ligia Pérez Peña, rechazara la versión de una menor incluida como testigo en el expediente del Ministerio Público y asegurara que el hecho ocurrió en la habitación, no en el baño del hogar de paso.
Durante una entrevista en El Despertador, Pérez Peña sostuvo que las cámaras de seguridad no registraron movimientos de adolescentes hacia el baño y afirmó que las imágenes ubican el hecho dentro de la habitación. Sin embargo, sus declaraciones contrastan con el relato de una compañera de la víctima, recogido en el expediente acusatorio, según el cual se levantó en la madrugada para ir al baño y al regresar observó movimientos que le provocaron temor.
La funcionaria también explicó que en el pabellón dormían 30 adolescentes junto a dos guías y una custodia militar, pero reveló que cerca de las 12:30 de la noche las dos guías bajaron a recibir a otra menor de 14 años rescatada de la calle por la Policía y la Fiscalía. Esa secuencia, en medio de una muerte ocurrida dentro de un centro bajo tutela estatal, refuerza la exigencia de aclarar qué ocurrió, cómo operaban los protocolos de supervisión y qué nivel de resguardo tenían las adolescentes en ese momento.
