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Washington bajo presión por la cadena de resoluciones que Israel sigue sin cumplir

julio 15, 2026 · Redactor
Washington bajo presión por la cadena de resoluciones que Israel sigue sin cumplir
Foto: hoy.com.do

El incumplimiento reiterado de mandatos sobre ocupación; Gaza y protección de civiles refuerza la exigencia de rendición de cuentas ante un costo humano que sigue creciendo.

La reiteración de incumplimientos por parte de Israel frente a resoluciones que exigen el fin de la ocupación, el levantamiento del bloqueo de Gaza y la protección de civiles vuelve a colocar al país bajo escrutinio, con Washington en el centro de la discusión por su respaldo político. Más allá del plano diplomático, el choque entre lo aprobado por organismos internacionales y su falta de ejecución alimenta una alerta institucional de alcance global.

El texto repasa que el Estado de Israel fue proclamado el 14 de mayo de 1948 por David Ben-Gurión en Tel Aviv, en el marco de los esfuerzos del movimiento sionista por establecer un hogar nacional para el pueblo judío tras la persecución y el antisemitismo en Europa. Según el artículo, ese origen derivó después en una lógica permanente de amenaza que convirtió a sus vecinos en enemigos potenciales y afianzó una relación de tutela política con Washington.

A partir de ahí, el señalamiento principal apunta a una secuencia de resoluciones desoídas. La pieza cita la Resolución 242 de 1967, que exige la retirada de los territorios ocupados; la 338 de 1973, que ordena el alto el fuego y la aplicación de la 242; y la 478 de 1980, que condena la anexión de Jerusalén Este. También alude a resoluciones más recientes de la Asamblea General que reclaman un alto el fuego inmediato en Gaza y el levantamiento del bloqueo. La denuncia es que, bajo el respaldo de Washington, esas disposiciones terminan reducidas a letra muerta.

El desgaste institucional se profundiza cuando el artículo subraya que la Asamblea General y el Consejo de Seguridad han aprobado resoluciones vinculantes y exhortativas que Israel ignora, mientras Estados Unidos frena sanciones o medidas de cumplimiento mediante su poder de veto. Ese patrón, más que un episodio aislado, proyecta la imagen de un sistema internacional incapaz de hacer valer sus propias reglas cuando interviene el poder político de su principal protector.

La consecuencia política y humana del cuadro descrito es directa: si las resoluciones sobre ocupación, bloqueo y protección de civiles no salen del papel, la comunidad internacional queda reducida a la observación impotente mientras crece el costo social. El artículo cierra con una exigencia implícita de fiscalización y rendición de cuentas frente a una impunidad sostenida por el amparo de Washington.