ATLANTA. Marco Rubio recibirá este viernes en Atlanta a los ministros de Exteriores del G20, incluido Serguéi Lavrov, en una reunión de dos días enfocada en las guerras de Irán y Ucrania, la seguridad de las rutas marítimas y la preparación de la próxima cumbre de líderes del bloque.
El encuentro se celebrará en un escenario de alta tensión geopolítica, pero también bajo el peso de la política interna de Estados Unidos. La cita servirá de antesala a la reunión de jefes de Estado y de Gobierno que Donald Trump prevé realizar en diciembre en su club de golf de Doral, cerca de Miami. Ese cruce entre agenda internacional y calendario político se acentúa en la recta final de las elecciones legislativas de medio mandato, en las que el Partido Republicano se juega mantener su mayoría en el Congreso. Rubio, de hecho, participó el martes en un mitin electoral de Trump, una intervención poco habitual para un secretario de Estado, en medio del descontento por el aumento de los precios y el rechazo a la guerra de Irán. Washington buscará compromisos para garantizar la libertad de navegación, especialmente en el estrecho de Ormuz, bloqueado por la guerra con Irán, y también pondrá sobre la mesa la seguridad en el mar Negro y las tensiones en el mar de la China Meridional.
El cuadro deja un contraste visible entre la presión diplomática que intenta exhibir la Administración estadounidense y unos conflictos que siguen condicionando comercio, estabilidad y control político, con decisiones que vuelven a colocar la rendición de cuentas y la supervisión institucional en primer plano.
