Un encuentro con integrantes de la Asociación de Bodas y Eventos de la República Dominicana (ABERD) volvió a dejar en evidencia una debilidad persistente en parte del tejido empresarial familiar: el crecimiento no siempre viene acompañado de la preparación necesaria para asegurar continuidad, relevo y reglas claras de gobierno. La actividad, organizada por el Centro de Desarrollo de Empresas Familiares (CDEF) de la Asociación de Industriales de la Región Norte (AIREN), en alianza con ABERD y la firma Izbira Events Venue, se centró en una preocupación precisa: cómo preservar el legado empresarial más allá de sus fundadores.
En la primera parte del encuentro, la especialista dominicana Mary Cruz López, aliada de LatamBoard en República Dominicana y coordinadora del programa de empresas familiares del CDEF-AIREN, expuso prácticas que siguen ausentes en muchas empresas familiares, entre ellas la falta de protocolos, planes de sucesión e instancias claras de gobierno. La dinámica participativa permitió que propietarios, directivos y asesores reconocieran inquietudes, logros y temores que, según se planteó, rara vez se discuten dentro de estas organizaciones.
La jornada también contó con la participación del consultor internacional José Betancourt, DBA, de la firma BMore.com.co. El intercambio dejó sobre la mesa una alerta institucional y empresarial: sin estructura, previsión y mecanismos de gobernanza, la sostenibilidad deja de ser un discurso aspiracional y se convierte en una cuenta pendiente para negocios que buscan perdurar.
