La salida del senador por la provincia Santo Domingo, Antonio Taveras Guzmán, del Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha colocado al oficialismo bajo una nueva presión política, en medio de un escenario que ya era descrito como complejo. El politólogo y consultor Belarminio Ramírez Morillo definió la renuncia como “un duro golpe” para la organización, al tratarse de una figura con influencia en el mundo empresarial y representante de la provincia con mayor población del país.
Según Ramírez Morillo, el impacto no se limita a la salida en sí, sino al ciclo de cuestionamientos que abre sobre los motivos reales de la decisión. El analista afirmó que la renuncia está provocando fuertes reacciones en la opinión pública y advirtió que la parte más dañina para la imagen del PRM será el escrutinio sobre las causas del rompimiento y las acusaciones que puedan surgir desde su propia bancada.
El consultor agregó que el PRM ya venía atravesando un mal momento tras la publicación de la reciente encuesta Gallup, por lo que este episodio podría profundizar su desgaste. A su juicio, se ha creado una expectativa pública en torno al “¿por qué?” de la renuncia, en un contexto que vuelve a colocar al partido oficialista ante exigencias de explicación y rendición de cuentas.
