CIUDAD DE MÉXICO.– El Gobierno español reconoció este miércoles que mantiene un “seguimiento estrecho” de las decisiones de la Administración estadounidense sobre Cuba, en un intento por “minimizar” el impacto sobre las empresas españolas que aún operan en la isla. La admisión se produjo después de que Meliá Hotels International anunciara que dejará de gestionar, comercializar y prestar servicios de marca en 15 hoteles en Cuba.
Durante una comparecencia en Ciudad de México, el vicepresidente primero del Gobierno español y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, afirmó que las autoridades mantienen un “diálogo permanente” con las compañías afectadas para “ayudarles y acompañarles en este momento”. Según explicó, ese acompañamiento se canaliza a través de la Oficina Económica y Comercial de España y de la Secretaría de Estado de Comercio, que actúa “como puente” incluso con las autoridades estadounidenses.
El anuncio de Meliá se produce en medio del deterioro de las condiciones geopolíticas, legales y económicas en Cuba y del endurecimiento de las sanciones de Washington, dirigidas a empresas o entidades vinculadas a sectores estratégicos de la economía cubana y al conglomerado militar GAESA. En ese contexto, la respuesta oficial española queda centrada en contener daños para sus empresas, mientras el escenario en la isla sigue agravándose.
