La nueva propuesta para llevar agua a Santo Domingo desde la provincia Sánchez Ramírez vuelve a sacar a flote una discusión que la capital carga desde hace décadas: la ausencia de soluciones definitivas ante el déficit de agua potable que golpea a miles de personas en la principal metrópoli del país. Pese a que distintos gobiernos han presentado presas, acueductos y sistemas de trasvase para enfrentar la situación, buena parte de esas iniciativas ha quedado reducida a estudios, anuncios o planes sin ejecución.
Ese antecedente vuelve a quedar en evidencia con la presa de Madrigal, pensada sobre el río Haina para reforzar el suministro al Gran Santo Domingo. El proyecto empezó a estudiarse en la década de 1960, pasó por varias administraciones y estuvo más cerca de hacerse realidad durante el gobierno de Salvador Jorge Blanco, aunque nunca se concretó. La propuesta fue cuestionada por su alto costo y por sus posibles impactos sociales y ambientales, en medio además de un choque político dentro del propio gobierno.
En aquel momento, la obra incluía financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo mediante un préstamo de 150 millones de dólares, pero acabó siendo rechazada en el Congreso. Ahora, con una nueva alternativa sobre la mesa, el debate vuelve a concentrarse en la necesidad de explicar por qué Santo Domingo sigue dependiendo de proyectos que se reactivan una y otra vez, mientras comunidades como Pedro Brand, Los Alcarrizos y Pantoja figuran entre las zonas afectadas por la propuesta oficial.
