Santo Domingo.- El alza persistente de los precios de los alimentos, los servicios y los gastos del hogar continúa afectando a miles de familias, en un contexto que deja ver la brecha entre las necesidades diarias y la capacidad real de los ingresos para cubrirlas. Ciudadanos consultados afirman que buena parte del dinero de cada mes se va en comida, electricidad, agua, transporte, alquiler y medicamentos, mientras que cualquier gasto imprevisto termina por desajustar por completo el presupuesto.
Entre los productos que siguen registrando precios altos aparecen arroz, aceite, huevos, pollo, carnes y vegetales, lo que ha llevado a muchas familias a recortar compras y cambiar hábitos para estirar el dinero. A esa presión se suman emergencias médicas, enfermedades de familiares, reparaciones del hogar y gastos escolares, factores que profundizan la fragilidad económica de los hogares.
“Uno cobra y cuando viene a ver ya el dinero se fue en comida, pasaje y deudas”, expresan ciudadanos preocupados por el alto costo de la vida. Especialistas advierten que la inflación y el aumento en los servicios básicos mantienen a muchas personas bajo presión económica constante, obligándolas a priorizar lo esencial y a dejar de lado planes personales o ahorros. El caso de una mujer con cuatro hijos, que vive alquilada y devenga 25 mil pesos mensuales para cubrir alimentación, transporte, útiles escolares, meriendas y pagos de la escuela, resume una realidad que para muchas familias se ha convertido en un reto permanente y en una señal de alerta sobre el peso del costo de vida.
