La suspensión temporal de la extracción de agregados en márgenes de ríos, arroyos y otros cursos de agua en Monseñor Nouel y La Vega puso en evidencia un problema de control que el Ministerio de Medio Ambiente se ve ahora obligado a revisar. La disposición, presentada como preventiva, llega acompañada de una evaluación de permisos y de órdenes para reforzar la vigilancia, lo que sugiere que el esquema vigente no ofrecía las garantías necesarias.
La medida seguirá en vigor hasta que una comisión técnica institucional se reúna con autoridades locales, representantes municipales y otros actores vinculados a la gestión del territorio para analizar la situación y definir acciones. Al mismo tiempo, quedaron suspendidos de manera temporal los permisos de canalización, limpieza de cauces y aprovechamiento de agregados otorgados para obras de mitigación, gestión del riesgo y otros proyectos ejecutados por instituciones del Estado en ambas provincias.
Esas autorizaciones serán examinadas por una comisión técnica multidisciplinaria, que deberá comprobar si en cada caso se cumplieron las condiciones ambientales, técnicas y administrativas antes de decidir si continúan, se modifican o se reactivan. El punto de fondo es institucional y político: si ahora toca revisar permisos ya emitidos, la discusión deja de ser solo técnica y pasa a exigir rendición de cuentas sobre cómo se autorizó intervenir cauces sensibles y con qué nivel real de supervisión.
Para hacer efectiva la disposición, el Ministerio instruyó al Senpa y a las direcciones provinciales de Medio Ambiente de Monseñor Nouel y La Vega a intensificar la vigilancia, la supervisión, la inspección y los operativos de control frente a intervenciones no autorizadas. Ese refuerzo confirma la alerta institucional sobre el manejo de los cauces y vuelve a colocar el énfasis en resultados concretos: más allá de los anuncios, queda por ver si esta respuesta tardía evitará nuevos costos ambientales y sociales en territorios donde la gestión del riesgo no admite improvisación.
