El presidente Luis Abinader afirmó en Nueva York, ante miembros de su partido, que en los primeros seis años de su Gobierno ha hecho más que sus predecesores de los últimos 20 años, en una intervención que trasladó el foco desde la rendición de cuentas hacia la defensa política de su gestión. Aunque el Gobierno dominicano tiene obras que exhibir —como metro, teleféricos, centros Infotep, Itla, carreteras, elevados, 170,000 títulos de propiedad, la UASD en seis provincias más, Cabo Rojo y Pedernales, además de túneles y pasos a desnivel en la capital y la provincia Santo Domingo—, el propio balance recogido en el texto advierte que esa lista no alcanza para sostener que se haya superado lo realizado en las últimas dos décadas.
La declaración de Abinader, además de llamar a sus dirigentes a defender la obra oficial, deja abierto un contraste entre discurso y resultados en medio de mejoras burocráticas que conviven con puntos oscuros de gestión que, según el texto, han defraudado a más de uno. En ese contexto, la discusión vuelve a colocarse en el terreno de la fiscalización y de la necesidad de medir la gestión con resultados verificables, no solo con afirmaciones de superioridad política.
