La muerte del cabo de la Policía Nacional Pedro Enrique Medina Morillo, de 28 años, volvió a colocar la atención sobre el impacto de hechos violentos que terminan cobrándose vidas incluso en el entorno familiar. El agente falleció luego de permanecer varios días ingresado tras resultar herido en un incidente ocurrido en el sector Brisas del Este, en Santo Domingo Este, cuando presuntamente intentó intervenir en una situación de violencia familiar dentro de una vivienda.
Según el informe preliminar de las autoridades, Medina Morillo procuró mediar en una discusión en la que un hombre supuestamente agredía a su madre. En medio del incidente, recibió una herida de arma blanca en el lado derecho del abdomen. Fue llevado a un centro de salud, donde permaneció bajo atenciones médicas hasta morir el viernes 8 de mayo a causa de la gravedad de la lesión.
Este sábado, la Policía Nacional informó que Abel Morillo Morillo, de 24 años y primo del agente fallecido, se entregó de manera voluntaria tras ser señalado como presunto responsable de la agresión. El joven fue llevado al Palacio de la Policía Nacional acompañado de familiares y, según explicó el coronel Diego Pesqueira, antes de ser puesto a disposición del Ministerio Público será sometido a evaluaciones médicas y se le garantizarán sus derechos fundamentales. Mientras el caso sigue bajo investigación, el desenlace vuelve a exigir explicaciones y vigilancia sobre la capacidad de respuesta institucional ante episodios de violencia que terminan en tragedia.
