Santo Domingo.– La reforma laboral ha vuelto a poner sobre la mesa la distancia entre el diseño de las políticas y la realidad del campo. La Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro) advirtió que el sector agropecuario dominicano funciona con dinámicas distintas a las de otras actividades, debido a su dependencia del empleo temporal y por cosecha, por lo que pidió que esas particularidades se incorporen al debate.
La organización recordó que el agro mantiene una elevada informalidad histórica, asociada en parte a la ausencia de mecanismos ajustados a la realidad rural. A ello añadió la dependencia climática, los altos costos de producción, las limitaciones tecnológicas, la baja mecanización en distintas zonas del país y la dificultad creciente para encontrar mano de obra destinada a las labores productivas.
Frente a ese panorama, Confenagro sostuvo que cualquier reforma debe guardar equilibrio entre la protección de los trabajadores y la sostenibilidad económica del sector. También reclamó una legislación moderna que impulse la formalización del empleo, fortalezca el trabajo rural y reconozca las particularidades del campo. La entidad reiteró su disposición al diálogo y al consenso para promover soluciones que aseguren derechos laborales, productividad y soberanía alimentaria en la República Dominicana.
