San José. Laura Fernández asumirá este viernes la Presidencia de Costa Rica para el periodo 2026-2030 con una promesa explícita de continuidad del Gobierno derechista anterior y de mano dura contra el crimen, en una ceremonia abierta al público en el Estadio Nacional. El traspaso de poderes se producirá cuando Rodrigo Chaves le entregue la banda presidencial a quien se ha autodenominado su «heredera» y fue ministra de la Planificación y de la Presidencia.
La toma de posesión, prevista para las 11:00 hora local (17:00 GMT) del 8 de mayo, reunirá delegaciones de 71 países y representantes de 18 organismos internacionales, un despliegue que eleva la visibilidad política del inicio de la nueva gestión. Entre los asistentes confirmados figuran el rey de España, Felipe VI, y los presidentes Bernardo Arévalo, Nasry Asfura, José Raúl Mulino, José Antonio Kast, Isaac Herzog y Luis Abinader, además de cancilleres de Nicaragua, Uruguay, Perú y Argentina, vicecancilleres o equivalentes de Colombia y México, y el vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau.
Fernández se convertirá en la segunda mujer en llegar a la Presidencia de Costa Rica, después de Laura Chinchilla (2010-2014). Pero el dato político central de su llegada al poder queda atado a la continuidad que ha reivindicado desde el inicio, una definición que traslada al nuevo mandato la exigencia de resultados y de rendición de cuentas sobre la línea que hereda.
