El Gobierno de Cuba rechazó las acusaciones de EE.UU. que lo señalan en relación con una red criminal rusa y un supuesto complot de asesinato en territorio estadounidense, en un caso donde aparecen mencionados dos ciudadanos de origen cubano que residen en otros países.
La respuesta de La Habana colocó el foco en la falta de evidencias públicas y en la necesidad de escrutinio sobre imputaciones con consecuencias políticas e internacionales. La viceministra de Exteriores, Josefina Vidal, afirmó en X que el Departamento de Estado lanzó una nueva acusación “sin fundamento alguno” contra Cuba, vinculada a personas que, según dijo, no guardan relación con el país. La reacción llegó después de que Washington volviera a presentar a Cuba como una “amenaza persistente” al citar una investigación del FBI sobre cinco acusados: dos cubanos, un venezolano y dos rusos, señalados formalmente por participar en un complot de asesinato relacionado con el Kremlin. Segun el escrito de acusación de un gran jurado federal de Nueva York, la red habría reclutado a estadounidenses para labores de vigilancia y para ejecutar asesinatos de disidentes rusos en EE.UU., además de fijar como objetivos infraestructuras militares y civiles en países que apoyaban a Ucrania o respaldaban a la OTAN.
En ese contexto, Cuba denunció que Washington busca asociarla con crímenes “sin relación alguna con el país”, en un nuevo choque que refuerza el contraste entre la gravedad de las acusaciones y las explicaciones todavía en disputa.
