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Doce reformas anunciadas, resultados parciales y cuentas pendientes cinco años después

septiembre 10, 2026 · Redactor
Doce reformas anunciadas, resultados parciales y cuentas pendientes cinco años después
Foto: hoy.com.do

La promesa de una “segunda restauración institucional y material” terminó con proyectos retirados; iniciativas estancadas en el Congreso y cambios de menor alcance que lo ofrecido.

El anuncio de doce grandes reformas fue presentado por el presidente Luis Abinader como uno de los hitos de su primer año de gobierno y como base de una “segunda restauración institucional y material” del país. La agenda incluía cambios fiscales, laborales y de seguridad social, además de electricidad, agua, hidrocarburos, Policía Nacional, educación, transporte y modernización del Estado, con el Consejo Económico y Social convocado para articular una concertación nacional.

Cinco años después, el propio balance obliga a separar discurso y resultados. Según cifras oficiales, más de 300 trámites públicos fueron simplificados y digitalizados, y se registran 21 procesos de cambios institucionales, entre ellos la fusión de los ministerios de Hacienda y Economía. Pero el núcleo de las reformas de mayor impacto político y social sigue sin concretarse: la reforma fiscal fue sometida y luego retirada por el Ejecutivo, para terminar en una ley mucho más limitada; la laboral continúa atrapada en el Congreso; la de seguridad social no avanza; la reforma policial volvió a la agenda tras perimir en la Cámara de Diputados; la Ley de Aguas sigue pendiente y en hidrocarburos apenas se ha retomado la intención de revisar la legislación vigente. El saldo deja abiertas preguntas sobre la capacidad del gobierno dominicano para convertir anuncios en decisiones sostenibles y sobre el papel del Congreso frente a una agenda que fue presentada como prioritaria.

También coloca bajo escrutinio la conducción política de Abinader y la eficacia de la concertación prometida, en especial en áreas como Hacienda y la reforma fiscal, donde el contraste entre la magnitud del discurso oficial y el alcance real de lo aprobado sigue marcando una brecha de resultados y explicaciones pendientes para la ciudadanía.