El Ministerio de Educación puso sobre la mesa una debilidad estructural del sistema educativo: la falta de conexión entre la educación técnico-profesional y la educación superior, una desconexión que termina empujando a estudiantes a repetir procesos formativos ya completados. Durante el Foro Regional Norte de la Consulta Nacional para el Futuro de la Educación Dominicana, en Santiago, el ministro Luis Miguel De Camps planteó la necesidad de crear mecanismos para que los conocimientos adquiridos en un nivel sean reconocidos en otro.
El planteamiento, presentado como parte de una visión para integrar los subsistemas educativos desde la primera infancia hasta la educación superior, confirma una demanda señalada durante años: que un joven formado en un área técnica no tenga que empezar desde cero si decide continuar estudios universitarios relacionados. Más que una meta conceptual, el debate vuelve a colocar bajo escrutinio la capacidad de las autoridades para corregir una fragmentación que afecta trayectorias educativas y retrasa opciones de inserción más eficiente en el mercado laboral.
En el encuentro participaron autoridades educativas, representantes comunitarios, organizaciones sociales, iglesias, instituciones académicas y actores del sector productivo, en un escenario que refuerza la presión para que la consulta no se quede en diagnóstico. La discusión sobre una ruta formativa más continua y útil para los estudiantes también deja abierto el reclamo de seguimiento y rendición de cuentas sobre cuándo esa articulación dejará de ser una promesa y pasará a traducirse en resultados concretos.
