La alta abstención de los dominicanos residentes en el exterior volvió a colocar bajo escrutinio el sistema de votación vigente, luego de que un estudio elaborado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), a través de CAPEL, y publicado por la Junta Central Electoral (JCE), concluyera que el modelo presencial tradicional enfrenta serias dificultades para adaptarse a esa población. En sus conclusiones, la investigación advierte que ese esquema “ha llegado a un límite de agotamiento para la realidad transnacional”.
El informe describe un contraste entre el derecho al voto y las condiciones reales para ejercerlo: grandes distancias y jornadas laborales que en muchos países no coinciden con un día libre terminan haciendo difícil, e incluso materialmente inviable, que miles de ciudadanos se trasladen a sufragar. Ante ese cuadro, el estudio plantea modernizar las modalidades de votación con opciones como el voto postal, el voto anticipado y, bajo condiciones de seguridad y auditoría, el voto por internet. Entre académicos y representantes de la sociedad civil consultados, la recomendación más recurrente fue el voto postal o epistolar, con envío de la boleta al domicilio del elector y devolución por correo certificado. El documento también recoge la propuesta de plataformas de voto por internet exclusivas para residentes en el exterior, con biometría y encriptación para resguardar identidad y secreto del sufragio.
La publicación del estudio por parte de la JCE deja abierta una alerta institucional sobre una demanda ya identificada: si el diagnóstico está hecho, la presión pública pasará por fiscalizar si las autoridades convierten esas conclusiones en soluciones verificables para una comunidad que sigue votando con obstáculos.
