La Justicia de Irak sentenció este martes 27 de octubre de 2026 a seis ciudadanos franceses a cadena perpetua y a un séptimo a 15 años de prisión por pertenecer a Estado Islámico, en una resolución que devuelve la atención sobre el tratamiento institucional de combatientes considerados de alta peligrosidad. De acuerdo con el Consejo Judicial Supremo de Irak, los siete fueron declarados culpables tras un proceso en el que contaron con representación legal iraquí y asistencia de la Embajada de Francia en Irak.
Los condenados formaban parte de un grupo de 47 ciudadanos franceses trasladados el año pasado desde centros de detención del noreste de Siria a territorio iraquí, en una operación de cooperación entre fuerzas estadounidenses y autoridades iraquíes. El caso refleja el alcance regional e internacional de una amenaza que, según el organismo judicial, no solo comprometía la seguridad nacional de Irak, sino que también contribuía a la desestabilización en Irak y Siria.
En su comunicado, la Justicia iraquí calificó a los procesados como personas «altamente peligrosas» por el papel que habrían tenido dentro de la organización y añadió que incitaron a la ejecución de operaciones terroristas en otros países. Aunque durante el juicio dispusieron de defensa iraquí y del apoyo de la representación diplomática francesa, los abogados franceses no pudieron asistir al proceso, un elemento que aumenta la presión sobre la exigencia de seguimiento, control y explicaciones públicas en casos con impacto directo sobre la seguridad y la cooperación entre Estados.
