Aunque las mujeres representan el 49.5 % de las 5,064 plazas analizadas en el Gobierno Central, su presencia cae de manera marcada en los espacios donde se concentran las decisiones de mayor peso político y económico. Los hallazgos iniciales del Observatorio de Participación Política y Paridad, impulsado por el Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF), apuntan a un patrón que se repite: a mayor nivel de poder, menor participación femenina, una señal que vuelve a colocar bajo examen la distribución efectiva del mando en el Estado.
La situación se advierte también dentro del Gobierno dominicano. Solo dos de los 23 ministerios están dirigidos por mujeres, para un 8.7 %. A ello se suma que ninguna mujer encabeza las carteras de Hacienda, Agricultura, Obras Públicas, Industria y Comercio, Turismo, Medio Ambiente, Energía y Minas o Vivienda. En conjunto, esas instituciones administran alrededor de RD$ 203 mil millones, lo que intensifica la alerta sobre quién controla las áreas ligadas a los recursos públicos y a las decisiones estratégicas.
El desbalance llega igualmente a los gobiernos locales y al Congreso. Únicamente 16 de las 158 alcaldías del país están encabezadas por mujeres, equivalente al 10.1 %, mientras que las vicealcaldías quedan en un 89.9 % en manos femeninas. En los distritos municipales, las mujeres representan solo el 9.8 % de las direcciones, aunque alcanzan el 90.1 % de las subdirecciones. En el Congreso Nacional, ocupan 4 de los 32 escaños del Senado, para un 12.5 %. Para la directora ejecutiva de CIPAF, Syra Taveras Pineda, los datos muestran que la desigualdad no está solo en cuántas mujeres llegan a la política, sino en cómo se reparte el poder una vez dentro.
