Nacional

Ramón Almánzar vuelve a contrastar la política ética con una institucionalidad marcada por la cooptación

mayo 27, 2026 · Redactor
Ramón Almánzar vuelve a contrastar la política ética con una institucionalidad marcada por la cooptación
Foto: acento.com.do

A once años de su muerte; la trayectoria del ingeniero agrónomo y dirigente de izquierda vuelve a poner bajo escrutinio una práctica política que el propio texto describe como casi institucionalizada.

Once años después de la muerte de Ramón Almánzar, su recorrido vuelve a dejar al descubierto un contraste incómodo para la vida pública dominicana: el de una militancia forjada desde la precariedad, el trabajo con campesinos y la defensa de derechos, frente a una cultura política que el propio relato sitúa en un escenario de cooptación casi institucionalizada. Nacido el 20 de septiembre de 1953, en plena dictadura trujillista, Almánzar cargó desde niño con la desigualdad y el hambre, una experiencia que marcó su formación como ingeniero agrónomo, sus 17 años en la Secretaría de Agricultura y su acción sindical.

Más que una práctica política de escritorio, el texto lo retrata como un extensionista ligado al campo y a las luchas por libertades de asociación, derechos humanos y condiciones laborales dignas. Esa trayectoria, narrada por su compañera de vida, María Josefina Cantisano Rojas, adquiere peso institucional porque remite a una demanda todavía pendiente: que la política responda a la realidad social y no a mecanismos de absorción del poder.

De ahí que, más que una evocación personal, el legado de Almánzar opere como una señal de alerta sobre el desgaste de un sistema en el que la ética pública sigue apareciendo como excepción. Sus dos postulaciones presidenciales por el Movimiento Alternativa Revolucionaria se presentan no como búsqueda de cargos, sino como una forma de intervención política ajena a la lógica de los sillones, un contraste que reabre la discusión sobre representación, vigilancia ciudadana y rendición de cuentas en la República Dominicana.