La muerte de Erin Piacenti, vicepresidenta de Bank of America, después de un doble apuñalamiento aleatorio en las inmediaciones de Times Square, volvió a poner bajo examen la capacidad de respuesta institucional ante hechos extremos incluso en uno de los puntos más concurridos de Nueva York. La ejecutiva, de 32 años, fue atacada sin provocación y falleció tras ser trasladada de urgencia a un centro hospitalario cercano.
El episodio ocurrió el pasado lunes y dejó también herido a un hombre de 68 años, según la versión oficial ofrecida por la comisionada Jessica Tisch. De acuerdo con esa reconstrucción preliminar, la atacante, armada con dos cuchillos, interceptó primero al adulto mayor cuando salía de una estación del metro junto a su esposa y después avanzó hacia Piacenti. La agresora fue abatida por agentes de la Policía de Nueva York en el lugar.
Las autoridades sostienen que se trató de un acto completamente aleatorio y sin provocación previa, mientras la conmoción se extendió en la comunidad financiera por la violencia desatada en una zona de alto tránsito. Bank of America confirmó la identidad y el fallecimiento de su colaboradora en un comunicado. Con los hechos ya establecidos, el caso reabre la exigencia de vigilancia y rendición de cuentas sobre cómo un ataque de esta magnitud pudo desarrollarse en un entorno de máxima exposición pública.
