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Velatorio de Carlos Batista reunió a autoridades y figuras públicas en un homenaje que volvió a poner el foco sobre el uso institucional de actos oficiales

mayo 10, 2026 · Redactor
Velatorio de Carlos Batista reunió a autoridades y figuras públicas en un homenaje que volvió a poner el foco sobre el uso institucional de actos oficiales
Foto: hoy.com.do

Las honras fúnebres en el Palacio Municipal y el Bulevar de las Estrellas combinaron tributos, guardias de honor y mensajes emotivos, en una escena que reabre el debate sobre los límites entre reconocimiento público y exposición del poder.

Familiares, amigos, autoridades y figuras públicas despidieron este jueves al comunicador Carlos Batista Matos, fallecido el pasado lunes, durante unas honras fúnebres realizadas en el Palacio Municipal y posteriormente en el Bulevar de las Estrellas. La jornada estuvo marcada por expresiones de afecto y por la presencia de funcionarios en un tributo que, además del duelo, colocó en primer plano el papel de los espacios institucionales en este tipo de ceremonias.

Una de las intervenciones más visibles fue la de la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, quien destacó la calidez y calidad humana del comunicador. “Carlos nos hacía sentir a todos especiales, siempre nos dio un trato amable y cariñoso. Fue una persona positiva que dejó huellas en cada uno de nosotros”, expresó. Mejía también aseguró que su memoria será honrada replicando su ejemplo de alegría, respeto y reconocimiento hacia los demás, y realizó guardia de honor junto a otras autoridades.

En medio del homenaje, la familia agradeció el reconocimiento. Carla Batista afirmó: “A nuestro padre le hubiera encantado; sé que desde el cielo lo está disfrutando. Gracias de corazón por tanto cariño”. Karla Batista, entre lágrimas, recordó la cercanía que compartía con su padre y confesó: “No hay palabras para resumir lo importante que es para mí y el vacío que deja”. El empresario artístico Luis Medrano también lo definió como “un auténtico ser humano, símbolo de lo bueno y honesto”, en una despedida que combinó dolor genuino con una fuerte presencia oficial.