Al llegar los 25 años de la promulgación de la Ley 87-01, que dio origen al Sistema Dominicano de Seguridad Social, el balance del modelo no solo pasa revista a los cambios estructurales que introdujo, sino también a las deudas que aún permanecen abiertas para la población. La normativa transformó un esquema de protección social limitado, fragmentado y desigual, al establecer un modelo sustentado en derechos, con reglas para la afiliación, el financiamiento y la prestación de servicios.
Bajo el impulso de diversos sectores y con liderazgo del entonces presidente Hipólito Mejía, junto a técnicos, legisladores, empleadores y representantes de los trabajadores, la ley incorporó pilares como el Seguro Familiar de Salud, el Seguro de Vejez, Discapacidad y Sobrevivencia, y el Seguro de Riesgos Laborales. En ese trayecto, el sistema suma avances como la ampliación de la cobertura en salud, la institucionalización de la SISALRIL y de la TSS, y la creación de mecanismos de regulación y supervisión.
Sin embargo, el propio balance de estos 25 años también confirma que los logros no han cerrado las brechas del sistema. Aunque millones de personas han accedido por primera vez a servicios de salud formales y a protección financiera ante contingencias, persisten desafíos importantes que muestran la necesidad de una reforma integral. Ese panorama coloca en el centro la exigencia de rendición de cuentas sobre los resultados efectivos del modelo y sobre la capacidad de las autoridades y del Congreso para responder a una reforma que sigue pendiente.
