Otras regiones

Informe de la OMS alerta sobre desigualdad educativa y su costo en hipertensión y diabetes

octubre 21, 2026 · Redactor
Informe de la OMS alerta sobre desigualdad educativa y su costo en hipertensión y diabetes
Foto: diariodigitalrd.com

El estudio advierte que no todos enfrentan los mismos riesgos ni acceden por igual a prevención; diagnóstico y tratamiento, un contraste que refuerza la exigencia de vigilancia sobre las políticas públicas.

Un estudio global de la Organización Mundial de la Salud (OMS) volvió a poner el foco sobre una brecha con alto costo social: las poblaciones con menor nivel educativo registran, en términos estadísticos, mayores tasas de hipertensión y diabetes. El informe, divulgado este miércoles 21 de octubre de 2026 bajo el título “El estado de la desigualdad: enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo”, concluye además que, aunque estas enfermedades afectan a personas en todo el mundo, no todos enfrentan los mismos riesgos ni cuentan con el mismo acceso económico o geográfico a la prevención, al diagnóstico oportuno y al tratamiento médico básico.

La investigación evaluó diferencias entre grupos de población dentro de las fronteras nacionales de diversos países, a partir de datos de registros nacionales recolectados durante la última década y organizados por edad, sexo, situación económica, educación, lugar de residencia, discapacidad, empleo y estatus migratorio. Para la OMS, se trata del primer esfuerzo global para medir de forma científica cómo estas desigualdades inciden en cuatro grandes enfermedades no transmisibles: cáncer, afecciones cardiovasculares, patologías respiratorias crónicas y diabetes. El documento también subraya que las conductas de riesgo están fuertemente condicionadas por el entorno social y educativo. Entre los ejemplos citados, el consumo de tabaco sigue siendo considerablemente más alto entre hombres con menor escolaridad.

La advertencia refuerza un ángulo de fiscalización sobre la gestión pública: cuando la evidencia internacional confirma que la desigualdad social y educativa pesa sobre la salud, el debate deja de ser solo técnico y pasa a exigir rendición de cuentas sobre prioridades reales, prevención efectiva y acceso básico para la población más expuesta.