La entrega del techado deportivo del Instituto Politécnico El Ave María, en Sabana Perdida, fue presentada por el Gobierno dominicano como una mejora para las actividades deportivas, recreativas y culturales del centro, pero la propia reacción de la comunidad educativa dejó expuesto otro dato: se trata de una obra que, en palabras de una estudiante, tenía mucho tiempo de construcción antes de ser concluida por el presidente Luis Abinader.
La infraestructura, levantada con una inversión de RD$38.5 millones, beneficiará de forma directa a 1,278 estudiantes del plantel en Santo Domingo Norte. El oficialismo la incorpora a la lista de 37 techados inaugurados en 2026, un balance que busca mostrar resultados, aunque el caso vuelve a colocar sobre la mesa la exigencia de fiscalización sobre plazos, prioridades y mantenimiento de estas intervenciones en centros públicos.
Claris Candelaria, estudiante de cuarto grado de la modalidad Técnico Profesional en Informática y practicante de voleibol, agradeció la terminación de la obra y subrayó que era una construcción largamente esperada. Josias Moronta, estudiante de cuarto grado de Marketing y Comercio Digital, también valoró contar con instalaciones propias, pero pidió que el nuevo espacio se mantenga cuidado y bien equipado. En medio del despliegue oficial, el episodio refuerza la presión para que la gestión de Abinader rinda cuentas no solo por las inauguraciones, sino por la capacidad de convertir anuncios en soluciones completas y sostenibles para la comunidad educativa.
