Nacional

Reconocimiento de la FAO a Supérate reabre la exigencia de resultados verificables al Gobierno en seguridad alimentaria

octubre 25, 2026 · Redactor
Reconocimiento de la FAO a Supérate reabre la exigencia de resultados verificables al Gobierno en seguridad alimentaria
Foto: elnuevodiario.com.do

La visita a una unidad productiva en Higüey dejó elogios al modelo; pero también vuelve a poner bajo escrutinio la continuidad, el alcance real y la rendición de cuentas de la política social del Gobierno dominicano.

El director general de la FAO, QU Dongyu, reconoció en Higüey el impacto del modelo de protección social, capacitación y generación de ingresos que desarrolla Supérate, durante una visita a la unidad productiva María Ruiz, en la comunidad de Jobo Dulce. La experiencia, basada en agricultura familiar, producción sostenible de alimentos y acompañamiento a familias en condiciones de vulnerabilidad, fue presentada como una referencia de bienestar comunitario, mejora de la nutrición y seguridad alimentaria.

Durante el recorrido, QU Dongyu subrayó la necesidad de dar continuidad a este tipo de iniciativas y afirmó que “mejora la nutrición, mejora la producción y mejora también el medio ambiente”. También expresó satisfacción porque la República Dominicana haya salido del mapa del hambre y manifestó confianza en el crecimiento de la producción nacional y el desarrollo económico del país. Ese reconocimiento internacional, sin embargo, vuelve relevante la fiscalización sobre cómo el Gobierno dominicano traduce estos respaldos en resultados sostenidos más allá de actos puntuales y mensajes oficiales. La directora general de Supérate, Mayra Jiménez, atribuyó la experiencia al compromiso del Gobierno encabezado por Luis Abinader y sostuvo que la salida del país del mapa del hambre de la FAO, tras reducir la subalimentación a menos del 2.5 %, reafirma la necesidad de seguir impulsando políticas de acceso a los alimentos.

En ese contexto, el foco institucional se desplaza hacia la rendición de cuentas: la continuidad del modelo, su alcance efectivo sobre las familias vulnerables y la consistencia entre discurso social, gestión pública y prioridades del Estado siguen siendo el punto de contraste que queda abierto tras el espaldarazo de la FAO.