Jaime Bayly pasó por la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo 2026 y llenó la sala Aída Bonnelly de Díaz del Teatro Nacional, con un público de edad madura llegado desde distintos puntos del país. Su intervención mantuvo la atención de la audiencia con humor, vivencias personales y referencias dominicanas, pero el centro de la controversia no estuvo en la convocatoria ni en la destreza verbal, sino en lo que decidió no responder.
Durante el encuentro, se le formuló en público una pregunta sobre su primera estancia en República Dominicana, en 1985, con la expectativa de que ese recuerdo permitiera una reflexión sobre el contexto geopolítico regional y la situación política dominicana de entonces, en contraste con su regreso en 2026. Bayly respondió que había leído el artículo del autor de la pregunta y que le había parecido “muy bueno”, pero dejó sin contestar el planteamiento. Más tarde, ante la insistencia directa, respondió: «Porque tú tenías razón», sin desarrollar en público ni en privado el contraste solicitado. El episodio reencuadra una visita presentada desde el reconocimiento a su defensa de la autonomía de las mujeres, la diversidad y los derechos sociales, pero atravesada por una objeción de fondo: el brillo del oficio no despejó la demanda de contexto ni de rendición de cuentas sobre un pasado político que el propio intercambio volvió relevante.
En un escenario regional donde el debate público exige menos pose y más respuestas verificables, la omisión terminó pesando tanto como el aplauso.
