República Dominicana facilitó el traslado de 525 toneladas de equipo militar de la ONU hacia Haití, en una operación despachada desde el Puerto de Haina con material procedente de Bangladesh y financiado por Alemania. La cancillería dominicana informó que la carga será utilizada para apoyar a la misión internacional que combate a las pandillas en territorio haitiano.
El movimiento ocurre mientras Haití sigue atrapado en una crisis política, económica y de seguridad marcada por asesinatos, secuestros, violaciones y reclutamiento de menores. Aunque el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó el año pasado una Fuerza de Supresión de Pandillas que proyectaba llegar este año a 5.500 soldados y 50 empleados civiles, la misión continúa por debajo de esa meta por dificultades para conseguir contribuciones, una señal de la fragilidad del esfuerzo internacional que ahora usa territorio dominicano como soporte logístico.
El operativo también expone un contraste político para el gobierno dominicano y para Luis Abinader: mientras mantiene relaciones tensas con Haití, agravadas por su política antimigratoria y la construcción de un muro en 380 kilómetros de frontera, al mismo tiempo habilita apoyo logístico a una intervención internacional sobre la crisis haitiana. La subsecretaria general de la ONU, Daniela Kroslak, agradeció a Dominicana por el despacho del material, que incluye contenedores, vehículos y otros equipos militares. En ese escenario, el papel del Estado dominicano vuelve a quedar bajo escrutinio por la necesidad de explicar con claridad el alcance institucional de su participación en una crisis vecina que sigue escalando.
