La encuesta más reciente de Gallup, encargada por un periódico de circulación nacional, vuelve a situar el costo de vida y el deterioro del poder adquisitivo en el centro del debate público. De acuerdo con el estudio, el 62.9 % de los dominicanos considera negativa la situación económica del país, mientras que un 21.6 % la evalúa como positiva. Si se suma el 15 % que entiende que la situación no es ni buena ni mala, el resultado deja a un 77.9 % de la población entre quienes perciben deterioro o estancamiento.
El propio análisis del texto destaca que esa percepción ciudadana responde al efecto de variables como la inflación, la inversión pública, el déficit fiscal, la tasa de cambio y la deuda pública, además del alza en los precios de los artículos de primera necesidad y la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos. En ese escenario, cuanto mayor es el impacto sobre el nivel de vida, más negativa resulta la respuesta de la población.
Los datos dibujan así una señal de desgaste para la gestión económica y una advertencia institucional sobre la distancia entre los indicadores que se presentan desde el poder y la experiencia cotidiana de los hogares. La encuesta convierte esa percepción en un elemento de fiscalización pública sobre los resultados reales de la administración de Luis Abinader.
