Una declaración del coronel retirado cubano Manuel Rojas García volvió a poner bajo la lupa uno de los episodios más sensibles de la relación entre Cuba y República Dominicana. En una entrevista concedida al podcast Reseñas, el exoficial afirmó que en 1977 Cuba tenía preparada una segunda fase de la llamada “Operación Pico”, que contemplaba atacar la base aérea de San Isidro si no era devuelto un barco pesquero cubano retenido en el país durante el gobierno de Joaquín Balaguer.
De acuerdo con su versión, el operativo tenía como blanco un objetivo militar concreto dentro de la base. “Si el barco no se devolvía íbamos a atacar San Isidro, la base”, dijo Rojas García, quien además aseguró que los pilotos dispararían “a los aviones solamente y a la pista”. El exmilitar señaló que formó parte del grupo de nueve aviones cubanos que sobrevoló Puerto Plata el 10 de septiembre de 1977 como muestra de fuerza, y agregó que la misión fue transmitida personalmente por Fidel Castro a los pilotos escogidos.
Rojas García también indicó que las aeronaves salieron de una base cercana a Guantánamo, atravesaron el norte de Haití y regresaron a Cuba después del sobrevuelo, mientras la fase de ataque seguía lista a la espera de una orden. La versión dada a conocer reabre el debate sobre la magnitud real de aquella crisis y destaca la necesidad de seguir atentos a episodios que comprometieron la seguridad nacional y pudieron escalar más allá del plano diplomático.
