Bolivia busca un acuerdo de cooperación tecnológica con Estados Unidos para desarrollar su industria de litio, tras la firma de un memorando de entendimiento sobre minerales críticos. Sin embargo, el país andino se encuentra rezagado en la explotación de este recurso, a pesar de ser el segundo con mayores reservas del mundo, lo que plantea serias dudas sobre la efectividad de la gestión actual.
El canciller boliviano, Fernando Aramayo, ha señalado la importancia de este acuerdo para avanzar en la industrialización del litio, un mineral clave para la transición energética. Sin embargo, los proyectos de extracción aún no han comenzado debido a la falta de ratificación por parte del Parlamento, donde se cuestiona la transparencia de las negociaciones. Esta situación resalta un contraste preocupante entre el discurso oficial y la realidad de la implementación de políticas efectivas.
Además, Aramayo ha admitido que Bolivia carece de los recursos humanos necesarios para operar sus propias plantas de extracción y que se requieren estudios hidrogeológicos previos. Esto genera una alerta institucional sobre la capacidad del gobierno para gestionar adecuadamente los recursos naturales del país y cumplir con las expectativas de desarrollo, dejando en evidencia una oportunidad perdida para el avance económico y social de Bolivia.
