Anderson Soriano llegará a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 con una meta clara en la división de menos 84 kilogramos: pelear por el oro y demostrar que, a sus 30 años, todavía puede rendir al máximo. Sin embargo, su apuesta deportiva también deja una señal de alerta sobre el trato que reciben los atletas, al afirmar que «este país es uno de los que más subestiman al atleta».
El karateca, cuyo mayor resultado ha sido el bronce en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, ya compitió en Barranquilla 2018 sin subir al podio y quedó fuera de San Salvador 2023 «por un nuevo sistema» que se implementó. Ahora tendrá en Santo Domingo 2026 una nueva oportunidad de mostrar su nivel en suelo patrio, con el torneo de karate programado para los días 5, 6 y 7 de julio.
«Yo les voy a demostrar que a los 30 y más se puede», sostuvo Soriano, al insistir en que todavía no ha mostrado su potencial al 100%. Su caso reabre el contraste entre la exigencia que enfrentan los deportistas y el reclamo de reconocimiento que sigue pendiente, incluso antes de una cita regional que reunirá a 6,200 atletas.
