La Dirección General de Alianzas Público Privadas (DGAPP) presentó la construcción de la Autopista del Ámbar como una obra de alto impacto para la Región Norte, con una extensión aproximada de 32 kilómetros y la promesa de reducir casi una hora de trayecto. Aun así, el énfasis oficial en la transparencia, el rigor técnico y la inclusión de veedores pone ahora el acento en fiscalizar cada fase del proceso y en exigir que esos compromisos se reflejen en resultados comprobables.
Andrés Lugo Risk, director ejecutivo de la DGAPP, sostuvo que la licitación ha generado confianza y atribuyó ese resultado al trabajo de estructuración realizado durante más de cuatro años, junto con consultores internacionales y análisis técnico, financiero, legal, socioambiental y fiscal. También indicó que tres grandes consorcios nacionales-internacionales formaron parte del proceso, y afirmó que el presidente Luis Abinader cumplirá con otra obra de gran magnitud con la que se ha comprometido.
Además, Lugo Risk defendió la presencia de veedores de reconocida credibilidad como una garantía adicional de transparencia, objetividad y eficiencia. En el plano socioeconómico, aseguró que la autopista es primordial para Santiago, Puerto Plata y toda la Región Norte, por el ahorro de tiempo, combustible, mantenimiento vehicular y depreciación. Con el alcance atribuido al proyecto, la atención pública queda centrada en la rendición de cuentas sobre una obra que el propio Gobierno ha colocado como emblema de gestión.
