El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales reconoció que sigue la extracción ilegal de arena en el río Camú, una práctica que persiste en varios puntos de La Vega pese a los operativos de vigilancia desplegados por las autoridades.
El reconocimiento oficial vuelve a poner bajo escrutinio la eficacia del control estatal sobre un recurso hídrico que las comunidades continúan denunciando. Más que un anuncio, el dato obliga a evaluar qué seguimiento han tenido los operativos, cuáles han sido sus resultados concretos y qué mecanismos de supervisión se están aplicando para frenar una actividad que se mantiene activa.
La persistencia de la extracción ilegal plantea además interrogantes sobre la capacidad de respuesta de las instituciones responsables de proteger el río y de garantizar que las medidas anunciadas no se queden en acciones puntuales sin impacto duradero.
En este caso, el interés público no está solo en el reconocimiento de la situación, sino en si las autoridades pueden demostrar control real, trazabilidad de sus acciones y rendición de cuentas frente a un problema que continúa afectando a la zona.
