El auge inmobiliario y turístico de Verón-Punta Cana ha puesto en evidencia una expansión urbana que supera la capacidad de gestión local. Mientras se multiplican los edificios residenciales y las plazas de gran extensión, en el casco urbano continúan calles estrechas congestionadas, negocios hacinados, polvo por vías sin asfaltar y una cercanía cada vez mayor entre viviendas y empresas industriales. El propio Distrito Municipal admite que sigue sin contar con un plan de ordenamiento territorial, cuyo anteproyecto, todavía en fase final, se espera sea presentado el 20 de mayo.
A la par del fuerte crecimiento demográfico de la zona, aumentan la presión sobre los servicios básicos y la infraestructura. Juan Carlos Sánchez, encargado de Planificación del Distrito Municipal de Verón-Punta Cana, reconoció que la capacidad de respuesta en infraestructura turística no ha sido suficiente. La población pasó de 43,982 habitantes en 2010 a 138,919 en 2022, un alza de 215.85 %, mientras las viviendas aumentaron hasta 59,828, ahora mayormente apartamentos. Mario Betances, presidente de la Asociación de Desarrolladores y Constructores de la provincia La Altagracia (Adecla), afirmó que la zona crece entre un 8 % y un 12 % anual en habitantes.
La magnitud del crecimiento es tal que las propias autoridades municipales dudan de si las cifras actuales reflejan por completo la realidad poblacional. En los hechos, el desarrollo impulsado por el éxito turístico también ha dejado al descubierto rezagos de planificación y una respuesta institucional que llega tarde frente a una demanda urbana cada vez mayor.
