SANTO DOMINGO. La inauguración de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 convirtió a la cultura dominicana en el centro de la ceremonia, con la participación de las principales compañías de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura junto a un elenco de más de 900 artistas de todo el país.
La magnitud del montaje, presentada como una de las producciones más ambiciosas realizadas en el país, refuerza el peso institucional del evento y, al mismo tiempo, eleva la presión pública sobre los responsables de que el despliegue no quede reducido a una vitrina de una noche. La apertura arrancó con la interpretación del Himno Nacional en lengua de señas a cargo de la Compañía de Danza Contemporánea, instruida por Sonia Encarnación y con coreografía de Daime del Toro. Ese segmento marcó el tono de inclusión que luego acompañaron la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Nacional Dominicano, bajo la dirección de José Antonio Molina, en una ceremonia que apostó por una imagen de cohesión cultural y capacidad organizativa. La propuesta coreográfica general, coordinada por Pablo Pérez, director del Ballet Nacional, integró al Ballet Nacional, el Ballet Folklórico Nacional, la Compañía de Danza Contemporánea, el Teatro Rodante Dominicano y el proyecto de varones de la Escuela Nacional de Danza (Endanza).
El resultado mostró la diversidad y evolución histórica de la cultura dominicana, pero también deja abierto el contraste entre el discurso oficial de grandeza institucional y la necesidad de rendición de cuentas sobre la gestión cultural y pública que debe sostenerse después del acto inaugural.
