En Panamá, el presidente Luis Abinader presentó a la República Dominicana como una de las mejores decisiones de inversión del hemisferio, al exponer ante líderes empresariales, inversionistas y representantes del sector zonas francas las ventajas competitivas del país para atraer capital extranjero. En el marco del 12 Congreso Mundial de Zonas Francas, su intervención se concentró en la inversión extranjera, la estabilidad económica, la seguridad jurídica, la manufactura avanzada, el nearshoring y la competitividad exportadora.
Bajo el título “Zonas Francas de la República Dominicana: motor de transformación productiva y competitividad global”, Abinader volvió a sustentar el caso dominicano como una historia de transformación económica en curso. “La República Dominicana es hoy una de las mejores decisiones de inversión en el hemisferio”, afirmó, al señalar que en el país “invertir es sencillo, operar es eficiente y crecer es posible”. También aseguró que quien invierte en territorio dominicano encuentra “un socio, no solo un destino”.
La exposición oficial fortalece la narrativa del Gobierno sobre confianza y competitividad, pero al mismo tiempo somete a mayor escrutinio la necesidad de rendir cuentas sobre los resultados concretos de esa estrategia. Al colocar a las zonas francas como motor de crecimiento e integración global, el propio discurso presidencial eleva la presión para que esas fortalezas se traduzcan en efectos verificables más allá de la promoción internacional del país.
