La crisis en el estrecho de Ormuz volvió a colocar bajo alerta la cadena de suministro del Gas Licuado de Petróleo (GLP), con efectos que ya apuntan a mayores presiones logísticas y de costos para distintos países. Durante el «Foro GLP RD 2026», celebrado en Santo Domingo, Francisco Duarte, director de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo (Aiglp), advirtió que por esa vía suele pasar un 20 % del GLP, por lo que el bloqueo obliga a «buscar soluciones en otros lugares».
Duarte explicó que esa reorientación de la demanda tendrá como destino principal a Estados Unidos, al que definió como un gran proveedor de GLP, aunque sin infraestructura suficiente para absorber toda la demanda extra. Según detalló, ese desbalance provoca competencia por buques, terminales e infraestructuras, además de alzas en las primas de seguros y en los costos de transporte, con efectos adversos sobre la distribución del combustible.
Aunque señaló que las economías latinas cuentan con infraestructuras de almacenamiento y terminales «muy buenas», también sostuvo que las afectaciones son reales y de largo plazo. El escenario deja abierta una señal de vigilancia sobre la seguridad energética y sobre el impacto que una crisis externa puede trasladar a la logística y al costo de un combustible de uso masivo.
