La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) rebajó este jueves a 2 % su proyección de crecimiento para la región en 2026, por debajo del 2.2 % que había estimado en agosto pasado, en un escenario marcado por “un contexto internacional de elevada incertidumbre”. La corrección vuelve a poner el foco sobre la fragilidad del desempeño regional y sobre la necesidad de fiscalizar la capacidad de respuesta ante un entorno menos favorable.
Según la Cepal, las tensiones geopolíticas, las disrupciones en las rutas logísticas y la menor previsibilidad de la política comercial están reconfigurando las condiciones en que operan las economías latinoamericanas y caribeñas. El organismo advirtió que esos choques externos afectan la demanda y elevan los costos de producción e importación, en particular por el alza de los precios de la energía y los alimentos, un impacto que termina trasladándose al costo de vida. Para 2027, la Cepal mantuvo su estimación de crecimiento en 2.5 %, aunque dejó claro que esa previsión sigue condicionada por los posibles efectos de El Niño y por la evolución del panorama internacional.
La advertencia instala un contraste entre cualquier discurso de estabilidad y una realidad regional todavía expuesta a riesgos que exigen vigilancia institucional y respuestas centradas en las prioridades ciudadanas.
