Este 10 de mayo se cumplen 28 años de la muerte de José Francisco Peña Gómez, una de las figuras más emblemáticas de la política dominicana, cuya trayectoria quedó asociada a la defensa de la justicia social, la democracia y la igualdad. Nacido en Santa Cruz de Mao en 1937, también fue reconocido por su capacidad de conectar con el pueblo y por su esfuerzo político en favor de un país más justo.
La conmemoración revive, además, uno de los episodios más sensibles de la historia política reciente: las elecciones presidenciales de 1994, marcadas por denuncias de fraude que le habrían arrebatado el triunfo y extendieron el mandato de Joaquín Balaguer. La crisis derivada de ese proceso desembocó en el «Pacto por la democracia» y en nuevas elecciones en 1996, un antecedente que mantiene vigente la necesidad de vigilancia y rendición de cuentas sobre el sistema electoral.
Peña Gómez, hijo de inmigrantes haitianos, fue blanco de campañas de discriminación y ataques de sus contrincantes electorales. Tras el golpe de Estado de 1963 asumió el liderazgo del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), pero nunca llegó a la Presidencia. Antes de morir en 1998 a causa de un cáncer de páncreas, a los 61 años, dejó un mensaje de perdón y reconciliación. Su velatorio y entierro se convirtieron en una multitudinaria manifestación de duelo nacional.
