La incertidumbre en torno a la primera vuelta presidencial en Perú se agudizó después de que Rafael López Aliaga denunciara un supuesto «golpe de Estado» y acusara a las autoridades electorales de manipular el escrutinio, cuyo resultado todavía no se conoce a casi un mes de la votación. El dirigente de Renovación Popular sostuvo que se estaría imponiendo una segunda vuelta «con dos personas que no son legítimas» y advirtió que, si el proceso sigue como hasta ahora, no reconocerían los resultados.
Con el 99% de los votos escrutados, Keiko Fujimori lidera la votación con 17,1%, mientras Roberto Sánchez, con 12%, y López Aliaga, con 11,9%, se disputan el pase a la segunda ronda prevista para el 7 de junio. La diferencia entre ambos ronda los 20.000 votos, en un escenario atravesado por semanas de denuncias de fraude e irregularidades, además de protestas convocadas por Renovación Popular.
A esas acusaciones se añadieron los fallos registrados el 12 de abril, cuando hubo demoras en el inicio de la votación y problemas logísticos que obligaron a prolongar un día la jornada electoral en Lima. Aunque una misión de observadores de la Unión Europea dijo no haber encontrado elementos que sustenten una «narrativa de fraude», el propio Jurado Nacional de Elecciones anunció una auditoría informática de la primera vuelta, sin precisar plazos, lo que mantiene abiertas las exigencias de explicaciones y mayor transparencia sobre un proceso todavía bajo cuestionamiento.
