La tensión entre Cuba y Estados Unidos volvió a escalar y situó el conflicto en un punto de máxima alerta, con advertencias oficiales, acusaciones mutuas y señales de un deterioro que deja abiertas dudas sobre las consecuencias reales de esta confrontación. El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, aseguró este domingo que su país ejercerá el derecho a la defensa propia “hasta las últimas consecuencias” si es atacado militarmente, en medio de versiones sobre un supuesto plan cubano contra la base de Guantánamo.
Rodríguez respondió a una publicación de Axios que vincula la compra de 300 drones militares por parte de La Habana con temores del Pentágono sobre posibles ataques a Guantánamo, buques estadounidenses o Key West, en Florida. El canciller rechazó esas versiones como falsas y sostuvo que la única presencia militar extranjera real y no deseada en Cuba es la de la base de Guantánamo, a la que acusó de ocupar territorio soberano cubano.
En la misma línea, el viceministro Carlos Fernández de Cossío denunció en redes sociales una “campaña anticubana” para fabricar acusaciones y justificar una intervención armada. Sus declaraciones coinciden con advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre enviar el portaaviones ‘USS Gerald Ford’ hacia las costas cubanas, un nuevo episodio que profundiza la alerta institucional en torno a un conflicto donde se endurece el discurso, pero siguen sin despejarse los riesgos de una confrontación mayor.
