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Disparos y refugio de Dela Rosa en el Senado filipino agravan las preguntas sobre su uso político

mayo 15, 2026 · Redactor
Disparos y refugio de Dela Rosa en el Senado filipino agravan las preguntas sobre su uso político: en contexto
Foto: elnuevodiario.com.do

La huida de Ronald ‘Bato’ dela Rosa, reclamado por la CPI, reaviva los cuestionamientos sobre los controles, la rendición de cuentas y el costo de la agitación dentro del Congreso

El Senado filipino quedó sometido a un mayor escrutinio después de pasar tres días como refugio del parlamentario Ronald ‘Bato’ dela Rosa, sobre quien pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de lesa humanidad. La crisis se agravó cuando un tiroteo irrumpió en plena cámara y forzó la salida del político, en un episodio que dejó al descubierto la fragilidad de los controles institucionales en una de las principales sedes del poder.

Dela Rosa, que había estado ausente durante siete meses, reapareció el lunes en el Senado para apuntalar el poder de su clan político y renovar la presidencia de la cámara. Ese mismo día, la CPI dio a conocer la orden de arresto que hasta entonces seguía bajo secreto. La Corte lo considera presunto «coautor indirecto» de los crímenes cometidos durante la guerra contra las drogas del expresidente Rodrigo Duterte (2016-2022), una campaña con 6.000 asesinatos extrajudiciales, cifra que oenegés elevan hasta 30.000. Antes de resguardarse en el Senado, Dela Rosa había logrado eludir a agentes de la Oficina Nacional de Investigación que intentaron detenerlo.

Mientras permanecía en el edificio, publicó mensajes en Facebook en los que advertía de un arresto inminente y animaba a sus seguidores a «reunirse frente» al Senado para bloquear el operativo, en medio de concentraciones y una creciente agitación social. Más tarde, las autoridades informaron que procederían a detener a «una persona» dentro del edificio y, minutos después, medios filipinos registraron una ráfaga de disparos en el interior del Senado. Lejos de cerrar la crisis, el episodio profundizó el contraste entre la función institucional del Congreso y su uso como escenario de protección política en medio de una investigación por graves violaciones.