Jennifer Fungenzi volvió a quedar en el centro de la atención pública luego de pronunciarse contra su exesposo, el cantante puertorriqueño Cosculluela, por las diferencias que mantienen en torno a los gastos de mantenimiento de la residencia donde vive con sus dos hijos, en Humacao, Puerto Rico.
En una transmisión en vivo, la empresaria e influencer dijo que no consiguieron establecer un plan de pago para los US$38,000 que, según afirmó, adeuda por concepto de mantenimiento de la propiedad ubicada en Palmas del Mar. Fungenzi aseguró que quiere cumplir con ese compromiso, aunque insistió en que no dispone del dinero para cubrir la suma total de una sola vez.
Sus declaraciones devolvieron al debate un contraste habitual en entornos marcados por la exposición digital: la distancia entre la imagen de solvencia que suele rodear a figuras visibles y las obligaciones económicas que permanecen en disputa. Además, la frase «Si usted tiene chavo, mi hermano, pues coja lo que yo le pueda pagar» alimentó comentarios en redes sociales y reavivó la discusión sobre el escrutinio ciudadano frente a narrativas públicas que no siempre coinciden con la realidad material.
