El comunicador Jhossan Capell se presentó de manera voluntaria ante la Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional tras un incidente de agresión física contra José Luis Custodio, padre de una de las víctimas del colapso del techo del Jet Set, donde murieron 236 personas. Este hecho pone de manifiesto la urgencia de una fiscalización efectiva y la rendición de cuentas por parte de figuras públicas involucradas en situaciones de violencia.
A pesar de que la defensa de Capell ha manifestado su disposición a colaborar con las autoridades, la falta de un seguimiento claro y la ausencia de acciones concretas por parte de la fiscalía generan dudas sobre la efectividad del sistema judicial en la protección de los derechos de las víctimas. La situación se agrava al considerar que el asesor legal de Capell ha intentado establecer contacto con la parte afectada, pero sin éxito, lo que plantea interrogantes sobre la voluntad real de conciliación y justicia.
La comparecencia de Capell, aunque presentada como un acto de buena fe, resalta la desconexión entre el discurso oficial de justicia y la realidad de los hechos, donde las víctimas siguen esperando respuestas y acciones efectivas que garanticen su protección y derechos. La sociedad demanda una respuesta contundente ante este tipo de incidentes, que no solo afectan a las víctimas directas, sino que también socavan la confianza en las instituciones encargadas de velar por la justicia.
