El papa León XIV conmemoró este viernes su primer año de pontificado con una visita al santuario de Pompeya y a Nápoles, en el sur de Italia, en una jornada en la que renovó sus llamados a la paz y advirtió de que siguen pendientes problemas de fondo. En su primer acto en Pompeya, al saludar a los enfermos que acudieron al santuario, dijo que en este aniversario se siente como el «primer bendecido».
En la misa celebrada en el santuario, León XIV recordó que hace justo un año se le confió el ministerio de Sucesor de Pedro y explicó que quiso poner su servicio bajo la protección de la Santísima Virgen. También señaló que la elección de su nombre lo coloca en la estela de León XIII. Más allá del tono conmemorativo, el pontífice insistió en dos «intenciones» que, según afirmó, conservan «urgente relevancia»: la familia, afectada por el debilitamiento del vínculo matrimonial, y la paz, amenazada por las tensiones internacionales.
La fecha también estuvo acompañada por felicitaciones llegadas de todo el mundo. Entre las primeras estuvo la de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que agradeció a León XIV «su incansable mensaje de fe, esperanza, paz, diálogo entre los pueblos y cercanía a los más vulnerables». Con todo, la jornada dejó como eje no solo la celebración del primer año de pontificado, sino también la insistencia en desafíos que el propio papa presentó como aún abiertos y de atención urgente.
