El hallazgo de ocho paquetes de marihuana y cinco latas llenas del vegetal en depósitos del Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) volvió a colocar el foco sobre la capacidad real de control frente a las rutas del narcotráfico. Agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y miembros del Ministerio Público realizaron la incautación durante labores conjuntas de inspección en la terminal de Boca Chica, Santo Domingo, luego de una alerta positiva de una unidad canina en cajas de cartón.
La primera intervención permitió detectar una caja con ocho paquetes de la droga, envueltos en fundas al vacío negras y transparentes, con un peso preliminar de nueve libras. Segun el manifiesto de envío, el paquete procedía supuestamente de un residente en la calle Ridgley Drive, en Los Ángeles, Estados Unidos, y tenía como destino final a un individuo con supuesto domicilio en la calle Salomé Ureña, en Boca Chica. En una segunda acción, las autoridades ubicaron otra caja con cinco latas que simulaban contener mantequilla de maní en polvo, pero estaban llenas de marihuana; ese cargamento se encontraba de tránsito por el país y tenía como destinatario final a un hombre con residencia en la zona Northwest de Florida, Estados Unidos. El caso deja en evidencia que las organizaciones criminales continúan probando nuevas modalidades de camuflaje y recurriendo a identidades y direcciones falsas para mover cargamentos entre Estados Unidos y la República Dominicana.
Mientras el Ministerio Público y la DNCD informaron que iniciaron una investigación exhaustiva y que siguen ampliando su inteligencia operativa, el episodio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de vigilancia permanente, rendición de cuentas sobre la efectividad de los controles y resultados sostenidos ante una amenaza que persiste en una de las principales terminales del país.
