La expansión de las empresas de tecnología financiera volvió a dejar al descubierto una asignatura pendiente en República Dominicana: ajustar las reglas a un sector que avanza más rápido que los marcos tradicionales. En el XXIX Congreso Internacional de Finanzas y Auditoría (CIFA) y el XXIV Seminario Latinoamericano de Contadores y Auditores (Selatca), celebrado en Boca Chica, Nicolás Franco, presidente ejecutivo de Latam y España en Socorro Partners, sostuvo que los nuevos modelos de negocio requieren esquemas regulatorios más flexibles.
Franco explicó que recientemente se reunió con autoridades dominicanas para conversar sobre regulación financiera. Entre las opciones que se discutieron, mencionó una ley marco que luego permita desarrollar regulaciones específicas para cada segmento o vertical del ecosistema fintech, una fórmula que pone el acento en la capacidad institucional para responder con normas claras y supervisión efectiva.
La propuesta también marca una diferencia frente al ritmo de otros países de la región. Franco señaló que México aprobó una ley fintech en 2017 y que Chile ha avanzado en la construcción de un marco regulatorio para estas empresas. A su juicio, el desafío no consiste solo en acompañar la innovación, sino en hacerlo sin dejar de lado la protección de los usuarios ni la estabilidad del sistema financiero, un planteamiento que refuerza la necesidad de fiscalización y rendición de cuentas sobre lo que hagan el Congreso y los reguladores ante un cambio que ya está en marcha.
