La interceptación de dos embarcaciones con 1,295 paquetes de presunta cocaína y marihuana frente a Pedernales volvió a colocar bajo escrutinio la presión del narcotráfico sobre la costa sur. El operativo, realizado este jueves por la DNCD, la Armada y la Fuerza Aérea, con apoyo de la DEA y la Fuerza de Tarea Interagencial Sur (JIATFS), terminó con el arresto de tres dominicanos y un venezolano tras una persecución aire, mar y tierra iniciada por una alerta de movimiento sospechoso en aguas internacionales.
En la primera lancha, de unos 24 pies de eslora y motores de 100 caballos de fuerza, fueron ocupados 403 paquetes: 314 de cocaína y 89 de marihuana. En la segunda, las autoridades decomisaron otros 892 paquetes, de los cuales 836 eran de marihuana y 56 de cocaína. La magnitud del cargamento y la operación simultánea refuerzan la hipótesis de una logística coordinada, no de hechos aislados, en una zona que sigue bajo presión pese al despliegue oficial.
Aunque las autoridades presentaron la acción como un golpe al narcotráfico, el caso también abre preguntas sobre el alcance real de los controles antes de que estas embarcaciones se aproximaran a aguas territoriales. La propia investigación de la DNCD y el Ministerio Público apunta a una sola estructura, un dato que eleva la exigencia de seguimiento y rendición de cuentas sobre la capacidad del Estado para contener rutas ilícitas en el litoral sur.
