Tras un mes de las elecciones, el conteo final de votos en Perú ratificó que Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, disputarán la segunda vuelta presidencial del 7 de junio. Con el 100% de las actas de los comicios del 12 de abril publicadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Fujimori lideró la votación con 17,18%, mientras Sánchez quedó en segundo lugar con 12,03%. Pese a ello, el Tribunal Electoral de Perú informó que proclamará oficialmente a ambos candidatos el domingo.
La cifra final deja una señal política difícil de pasar por alto: más del 70% de los electores no votó por ninguno de los dos en la primera vuelta. Bajo ese panorama, la campaña hacia el balotaje queda condicionada por la necesidad de persuadir a una mayoría que se mantuvo al margen de ambas candidaturas y por la presión de responder a un país golpeado por la creciente delincuencia.
Fujimori llega por cuarta vez a un balotaje presidencial y busca presentarse como una alternativa de orden. Sánchez, exministro de Comercio Exterior del sentenciado expresidente Pedro Castillo, avanzó con respaldo en los Andes y la Amazonía, impulsado por promesas como la renegociación de contratos de explotación de recursos naturales y el aumento del salario de los maestros. Así, la segunda vuelta se abre no solo como una contienda por la presidencia, sino también como una prueba de legitimidad y vigilancia ciudadana sobre dos proyectos que deberán explicar cómo responderán a las demandas sociales que dejó expuestas el primer turno.
